Tres ideas acerca de los sentimientos. A propósito de Intensa-mente (1 de 2) *

La más reciente película de Disney-Pixar, “Inside out”, que en Latinoamérica se ha llamado “Intensa-mente” y en España “Del revés”, ha puesto en la mira parte del papel que los sentimientos, emociones, afectos… desempeñan en la vida de las personas, pues cuenta la historia de Riley Anderson, una niña de 11 años, y de las “cinco emociones” −Alegría, Temor, Desagrado, Furia y Tristeza− que actúan en su interior.

La persona humana es una unidad perfecta de cuerpo, alma y afectividad. Al cuerpo pertenece su relación directa con el mundo por medio de los sentidos y las funciones básicas propias de la supervivencia y el crecimiento. Su alma o dimensión inmaterial está caracterizada por la inteligencia (encargada de entender la verdad) y la voluntad (cuyo trabajo es querer el bien). La afectividad, por su parte, es la dimensión por la cual las cosas y situaciones nos “afectan”, nos importan. La conjunción (armónica) de estas tres hace de la persona el sujeto único e irrepetible que es. Ni puro cuerpo (biologicismo), ni sólo alma (racionalismo o espiritualismo), ni sólo afectos (sentimentalismo): una unidad compleja de elementos en la que cada uno es importante. No obstante, el rol de moderador le corresponde a la inteligencia y la voluntad, pues la sola supervivencia resulta pobre para el ser humano y los sentimientos son cambiantes por naturaleza, dependen de las circunstancias, mientras que la inteligencia y la voluntad están (pueden estar) en función de la propia perfección.

“Intensa-mente” resulta particularmente interesante pues, siendo una película dirigida inicialmente a niños, logra sintetizar bastante bien un asunto que en sí mismo es amplio y complejo.

Valdría la pena, con ocasión de lo allí propuesto, recordar tres ideas acerca del mundo de los sentimientos humanos, que podemos encontrar en el filme:

  1. Omnipresencia de la afectividad en la vida humana. Somos, ya lo decía, sujetos afectivos. Quien más, quien menos, por personalidad, cultura, sexo, idiosincrasia, etc., todos experimentamos sentimientos, emociones, pasiones, afectos… Interesa, sin embargo, que lejos de dejarnos “manejar”  inconscientemente por esa afectividad, aprendamos a conocerla, manejarla y potenciarla a favor del propio desarrollo personal y relacional. Intensamente 1
  2. Todas las emociones y situaciones son valiosas e importantes, también las negativas. Sabemos por experiencia que el ser humano busca por naturaleza el bien y evita el mal, pero no puede huir de él eternamente. Por tanto,más que esforzarnos por “evitar el sufrimiento”, hemos de procurar “aprender a sufrir” y reconocer que las emociones negativas tienen un rol importante que jugar en la vida, tanto para el enriquecimiento del propio proceso de maduración y aprendizaje como para la vinculación con los demás.
  3. Relevancia de la familia en el desarrollo de la persona. Tanto para conocernos a nosotros mismos en la visión del otro (que nos conoce y nos ama), como para apoyarnos y superar las dificultades: la familia es el primer proveedor de amor y el que más necesitamos: enriquece, sana, acoge, restituye

La afectividad es una dimensión positiva y valiosa de nuestra condición personal, con una capacidad y fuerza únicas: hemos de aprender a conocerla, manejarla y dirigirla para un mejor desarrollo.

* publicación original en bit.ly/1KGC7Yz

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